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Cómo fue dejarlo todo para conocer el mundo

No fue nada fácil, pero era necesario

Gabriel Folli_work exchange_worldpackers

A pesar de que nací en São Paulo, la mayor parte del tiempo -de los 2 a los 16 años - viví en el interior del país. Siempre tuve una vida llena de influencias artísticas.

Desde la infancia hasta hoy, he estado en clases de pintura al óleo, diseño de instrumentos musicales, artes marciales (si no fuese un arte, no tendría ese nombre), diseño de páginas web, barman, diseño gráfico en la facultad, aprendí a hacer malabares, fotografía, tatuajes…
¡Y deben haber más cosas que se me ha olvidado escribir!

Con toda esa influencia, no me pregunten cómo, pero acabé encerrado 10 horas al día en una oficina los últimos cuatro años. No fue del todo mal porque como sabrás, siempre hay algo nuevo que aprender y esa época fue muy productiva.

Soy de los que piensan que todo pasa por una buena razón, a lo mejor, de no haber sido porque tuve que madurar en esos cuatro años, no habría tomado ninguna de las decisiones que me han traído hasta aquí.

Siempre que veía algún corto, blog, fotos o cualquier cosa relacionada con las personas que lo dejan todo para viajar, simple y sencillamente, me preguntaba: ¿Cómo? ¿Habrán ahorrado dinero durante años? ¿Son ricos? ¿Qué han hecho para no tener que depender de un trabajo normal como el resto de los mortales?

Hay momentos en los que me sigo preguntando lo mismo, pero vamos a dejar eso para más tarde. Eso era exactamente lo que necesitaba en aquel momento: viajar, conocer nuevos lugares, nuevas culturas, perseguir mis sueños, volver a pensar de forma artística...en pocas palabras: volver a ser quien era.

Después de organizarlo todo, con el apoyo y ayuda de mi familia, novia y amigos, ahora estoy en Europa sin fecha prevista para volver a Brasil. Cuando me puse a pensar qué podía hacer para seguir cultivando mi mente creativa, me enteré que existía Worldpackers y encontré dos experiencias colaborativas - son aquellas que se centran en el intercambio de habilidades por alojamiento - que me encantaron desde el primer momento, una en Zagreb y otra en Praga.

En estos momentos estoy a punto de finalizar mi estancia en Zagreb y dentro de poco me voy a Praga. Te puedo asegurar que ha sido una experiencia única e inigualable y que todo lo que he descubierto durante este viaje no se puede pagar ni con todo el dinero del mundo. Me paso el día conociendo gente nueva y muchos lugares que quería visitar. No hay mejor aprendizaje que este, un intercambio de experiencias, cultura y valores.

Hay conversaciones que duran horas, otras que no llegan ni a dos cervezas, pero las guardaré siempre en mi memoria porque todo suma en esta vida.

Escuchar a una persona hablar sobre los lugares en los que ha estado, lo que te recomienda hacer, lo que no, sus dificultades, lo positivo, lo negativo..todos los detalles de su viaje son una lección de vida.

Creo que con estos dos ejemplos te harás una idea de todo lo que he aprendido hasta el momento.

En el poco tiempo que llevo aquí, he tenido la oportunidad de conocer personas de por lo menos 10 países diferentes, con un gran bagaje cultural imposible de describir en un párrafo. Para mí esto tiene mucho más valor porque siempre he sido una persona muy tímida e introvertida.

Mi evolución en este aspecto ha sido muy valiosa porque de alguna forma u otra estoy “obligado” a comunicarme más, a exponerme más. Ningún cambio de comportamiento es fácil, pero cuando miramos atrás, siempre nos sentimos agradecidos y satisfechos por haberlo conseguido.

Todo esto está muy bien, pero ¿y lo que cada lugar nos tiene reservado? He podido observar que cada ciudad posee su encanto, pero son pocas las personas que lo saben apreciar.

Las ciudades brillan en intensidades diferentes para cada uno. Por tanto, por mucho que alguien diga que un lugar es feo, nunca conviertas su experiencia en una verdad absoluta, ve y descúbrelo por ti mismo, míralo con tus propios ojos. Esta es la única forma de hacer una evaluación real sobre un lugar determinado.

Llevo casi tres meses en Europa y he tenido la oportunidad de conocer 15 ciudades. No tantas como me gustaría pero estoy mucho más cerca de lo que imaginaba hace relativamente poco. Todavía me queda mucho por ver. Después de todas las dificultades que he superado en los últimos años para poder llegar hasta aquí, lo único que puedo decir es que: es posible y es mucho más fácil de lo que imaginas.

¿Exige esfuerzo? Si. ¿Exige organización? Si. ¿La recompensa vale la pena? Absolutamente. Ni con todo el dinero del mundo podrás comprar las experiencias que vives durante un viaje, ni la energía que irradian las personas que te encontrarás en el camino. No te quedes con las ganas, ¡coge la mochila y vete a recorrer el mundo!

Si quieres seguir de cerca mi viaje, te invito a que me sigas en instagram @gabriel.folli

Una historia del worldpacker Gabriel Folli


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