10 hábitos de los viajeros sustentables

Viajar no es sustentable porque implica consumir recursos que normalmente no consumiríamos y que por su naturaleza generan un impacto ambiental. La buena noticia es que hay una serie de hábitos que los viajeros podemos (y quizás debemos) adoptar para reducir nuestro impacto ambiental durante los viajes.

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Viajar no es sustentable. Empecemos por ahí. 

Viajar no es sustentable porque implica consumir recursos que normalmente no consumiríamos y que por su naturaleza generan un impacto ambiental. La buena noticia es que hay una serie de hábitos que los viajeros podemos (y quizás debemos) adoptar para reducir nuestro impacto ambiental durante los viajes, y que esos hábitos son muy fáciles de adoptar. 

De hecho, son hábitos que pueden terminar por convertirse en nuestra cotidianidad incluso al volver de los viajes, logrando que nos convirtamos no solo en viajeros sustentables, sino, igual de importante, en personas sustentables.

Hay tres aspectos importantes en la sustentabilidad: el social, el económico y el ambiental. 

Los tres están fuertemente relacionados y, en general, cuando ayudamos en uno ayudamos en todos. Ser un viajero sustentable significa viajar manteniendo una serie de hábitos que reduzcan al mínimo el impacto negativo ambiental, social y económico del viaje: que no dañemos el medio ambiente, que no dañemos el entorno social y que no dañemos la economía local; o mejor, que ayudamos a mantener y mejorar estos aspectos.


viajeros sustentables

1. Viajar por tierra

Aunque no siempre sea posible ni conveniente, viajar por tierra, en contraste con viajar por aire, es uno de los mayores cambios en el nivel de impacto ambiental que un viajero puede generar. 

Viajar en avión genera una huella de carbono individual (la cantidad de gases de invernadero liberados al ambiente por una persona) altísima. Por eso, viajar por tierra es mucho más sustentable. En general, es mejor viajar en auto que en avión, en colectivo que en auto, y en tren que en colectivo. Por supuesto, desde el punto de vista ambiental (y desde muchos otros puntos de vista) lo mejor que podemos hacer es viajar en bicicleta.

Viajar por tierra no siempre es posible, pero como viajeros sustentables tenemos que hacernos al hábito de tomar el impacto ambiental en consideración a la hora de elegir el medio de transporte. Por ahí las 7 horas de más que tarda el colectivo no son tan graves, si sabemos que hemos evitado darle un golpe al medio ambiente.

Si no queda otra que viajar en avión, lo mejor es elegir los vuelos más directos posibles. Mientras menos horas de vuelo, menor es el impacto ambiental que producimos.

2. Llevar una botella (y pastillas potabilizadoras)

Recorrer una ciudad, más allá de todas las emociones que produce, implica caminar mucho y, por supuesto, cansarse y tener necesidad de hidratarse. La botella reutilizable es un elemento fundamental de la mochila de cualquier viajero sustentable porque evita cantidades tremendas de plástico. 

En muchísimas ciudades hay bebederos en los parques en los que se pueden recargar las botellas. Otra opción es pedir en un bar o restaurante que te la recarguen: la mayoría no va a tener problema porque el agua de la canilla no les cuesta nada.

Es importante investigar siempre si el agua de la canilla es potable en los lugares que visitamos. En caso de que no lo sea, podemos llevar con nosotros pastillas potabilizadoras (se consiguen en farmacias y tiendas de camping). Comprar botellas de agua tiene que ser la última opción.


comida local es una forma de reducir el impacto al medio ambiente

3. Comer comida local

Aunque incomode pensarlo, todo plato de comida viene acompañado de una huella de carbono. Si estas en Berlín sentándote a comer un plato de almejas españolas, tenes que saber que esas almejas viajaron cientos de kilómetros para que vos las puedas comer. 

Así, además de ser una forma hermosa de conectarse con la cultura local, comer comida local es una forma de reducir el impacto al medio ambiente a la hora de viajar: la comida local siempre se hace con productos locales.

Otro detalle incómodo: el consumo de carne es uno de los mayores causantes de contaminación ambiental en nuestro mundo (producir una hamburguesa consume en promedio unos 2.000 litros de agua). Pasar de carne vacuna a carne aviar o, mejor, al pescado (o, mejor todavía, a las verduras), también reduce considerablemente el impacto ambiental durante un viaje.

Por último, si van a cocinar en su hostel compren los ingredientes en los mercados locales, si los hay, o en despensas. Los supermercados son más cómodos, pero su huella ambiental es enorme. En los mercados, en cambio, le están comprando directamente (o casi) al productor.

4. Llevar productos sustentables de higiene personal

Hay toda una gama de productos de higiene personal que se producen de forma sustentable y, casi siempre, evitan el plástico. Champú sólidos, pasta de dientes artesanal en frasquitos de vidrio, cepillos de dientes de bambú, etcétera. Consumiendo productos libres de plástico (y de químicos) no solo están ayudando al medio ambiente, también a ustedes mismos: el champú sólido es mucho más cómodo para viajar que cualquier champú líquido que siempre viene en esos envases gigantes que ocupan medio neceser.

Además, tienen la posibilidad de comprarle este tipo de productos a emprendedores locales (de su ciudad o del destino al que van). Basta con una búsqueda en Instagram y seguro encontrarán a alguien que produzca o venda este tipo de productos.

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Colaborar en proyectos sustentable con Worldpackers

5. Colaborar en proyectos sustentables

En Worldpackers hay dos tipos de voluntariados que fomentan el bienestar ambiental: los de trabajo social y los voluntariados ambientales. Si les interesa ser viajeros sustentables no pasen por alto la oportunidad de colaborar con estos proyectos ecológicos, donde además de darle un respiro y una mano al medio ambiente, van a conocer a gente muy involucrada en el trabajo sustentable. 

Hay de todo, pero la mayoría de estas oportunidades son en eco-aldeas, granjas orgánicas y comunidades agrícolas y de permacultura.

Este tipo de experiencias, además, plantean una forma alternativa, mucho más sustentable, de relacionarse con un nuevo destino y una cultura diferente.

6. Comprar artesanías

A la hora de comprar un recuerdo es tentador entrar a las tiendas gigantescas a elegir imanes, peluches, juguetes, y demás parafernalia típica de destino turístico tradicional. Pero es mucho más sustentable, tanto para con el medio ambiente como para con la cultura local, comprar artesanías. 

Las artesanías, además de ser un elemento mucho más representativo de la cultura local, cargan un impacto ambiental mucho menor: generalmente, se lo están comprando directamente al productor, o sea que el producto no tuvo que ser producido en una fábrica, empaquetado y enviado por tierra o por aire desde su lugar de producción (China casi siempre) hasta la tienda de suvenires.

7. Alojate sustentablemente

Evita las cadenas internacionales de hostels (evita los grandes hoteles) y elegí alojamientos manejados por gente local. De esta forma estás ayudando a la economía local y, de paso, estos alojamientos suelen generar una huella ambiental mucho menor.

8. Elegir las excursiones con cuidado

Como viajeros sustentables, un buen hábito es acostumbrarse a mirar lo que hacemos desde el punto de vista de la sustentabilidad. 

En el caso de las excursiones, las hay más y menos contaminantes. El factor determinante casi siempre tiene que ver con la cantidad de combustible que se ha de consumir. 

Por ejemplo, los viajes en globo aerostático en la región de Capadocia, en Turquía, están en cualquier lista de “cosas que hacer” que puedan encontrar en Internet sobre el país. Pero esos globos consumen una cantidad astronómica de recursos por una experiencia que dura menos de una hora (y, ya que estamos, cuesta de 120 USD para arriba). 

Cuando visitamos Capadocia, optamos en cambio por encontrar el punto más elevado que pudimos y acampar. Vimos el amanecer sobre toda la región, un espectáculo increíble, sin generar un miligramo de impacto ambiental.

9. Evitar el turismo con animales

Si bien es verdad que existen santuarios donde realmente se trabaja duro por la conservación y la protección de determinadas especies animales, estos son los menos. 

En general, las excursiones que incluyen animales —paseos en elefante o en camello, nadar con tortugas marinas o con tiburones, los zoológicos en general, etcétera— vienen acompañados por una cuota enorme de sufrimiento para los animales y, a veces, hasta para su entorno. Hay casos extremos que han sido viralmente denunciados, como el del Templo de los Tigres en el norte de Tailandia o los paseos en elefante en ese mismo país.

Una búsqueda en Google casi siempre es suficiente para saber si tal o cual excursión es sustentable desde el punto de vista del trato que dan a los animales y a su entorno.

Nota: si van a estar en contacto por su cuenta con un animal autóctono, infórmense sobre ese animal: sobre todo, si es peligroso (para ustedes o para el animal) acercarse. Tres ejemplos: 

  • si sacan una estrella marina del mar, aunque sea un minuto, es muy probable que se muera; 
  • muchísimas especies de corales son muy sensibles y no están adaptadas al contacto con la piel humana ni el plástico, así que con tocarlos o pisarlos se los mata; 
  • y por último, muchas tortugas marinas mueren cada año porque los turistas insisten en perseguirlas para sacarles fotos con sus go pro: como son animales miedosos, empiezan a nadar cada vez más profundo para escapar y esconderse y se terminan ahogando (las tortugas marinas necesitan salir cada tanto a respirar). Ser un viajero sustentable es ante todo ser un viajero responsable.

10. Deja todo como estaba, o mejor

Un hábito sustentable que necesitamos adoptar todos con urgencia es el de acostumbrarnos a dejar los lugares que visitamos tal como los encontramos, o mejor. Sobre todo los espacios de naturaleza: todo el desperdicio que produzcamos tiene que volver con nosotros. Para esto, es práctico viajar con una o dos bolsas de tela en la mochila.

Ser un viajero sustentable es, al fin y al cabo, ser responsable y ser consiente a la hora de viajar. Todo lo que hacemos, viajemos o no, genera un impacto en nuestro entorno: lo ideal es reducir ese impacto todo lo que podamos y entender que todo cuenta. 

Aunque nos parezca poco, cada granito de arena cuenta. Cada botella de plástico que evitamos, cada excursión con animales que no contratamos, cada tramo de camino que recorremos por tierra y no por aire, disminuye nuestro impacto ambiental. Si todos los viajeros del mundo ponemos nuestro granito de arena, nuestro esfuerzo conjunto va a ser grande como una montaña.

Para obtener más consejos sobre cómo ser un viajero sostenible, siga mi blog e Instagram. 



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