Hacer un voluntariado después de los 50 años: mi experiencia en Vietnam

¿Crees que la edad es un impedimento para viajar? Descubre mi experiencia haciendo un voluntariado después de los 50 años en Vietnam, mientras recorría el Sudeste Asiático.

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Esta vez iba a ser todo muy diferente, por primera vez me iba a embarcar en la gran aventura de realizar un viaje de varios meses sola.

El destino lo tenía muy claro, el Sudeste asiático, recorrer la mayor cantidad de países posibles durante cuatro meses, apoyándome en la plataforma Worldpackers para que fuese viable económicamente. Ahora de esos países había uno que merecía un lugar especial y ese país era Vietnam. Empecé a buscar voluntariados en Vietnam para poder hacer un intercambio de trabajo por alojamiento y otros beneficios. ¡Y lo encontré!

En Vietnam iba a pasar dos de los cuatro meses de mi viaje por el Sudeste asiático y el comienzo sería Hanoi donde estaría un mes como voluntaria en Dung’s Family.

Dung’s Family iba a ser mi casa durante un mes, sería la primera vez que pasaría un mes en un mismo lugar y la experiencia fue sencillamente increíble.

Mi experiencia haciendo un voluntariado en Vietnam

En casa de Dung nunca te aburres. Lo primero, decir que siempre hay voluntarios de distintos países, lo que ya de por sí crea muy buen ambiente y nunca estás solo. Las comidas las hacíamos todos juntos, así compartíamos las distintas experiencias del día tanto de las clases como del país. Dung o su mujer solían compartir las comidas con nosotros, de hecho ella cocinaba que era una delicia. 

La comida vietnamita es deliciosa, ahora mentalízate que siempre vas a comer arroz además de lo que hayan cocinado ese día, que es una variedad de varios platos de verduras , carne, huevo, etc. Nos servimos los cuencos de arroz y en el centro de la mesa están los distintos platos que han cocinado ese día y nos lo vamos sirviendo sobre el arroz.

El primer piso era la vivienda de la familia, el segundo los dormitorios de las chicas, el tercero el dormitorio de los chicos y una especie de oficina donde están todos los libros y materiales que se utilizan para las clases y en el último piso -y aquí es donde viene quizá lo más curioso ya que es una especie de terraza semi cubierta- es donde está la cocina y el comedor de los voluntarios. Algo que al principio te cuesta un poco acostúmbrate ya que comes con palomas revoleteando a tu alrededor y picoteando los restos de comida, pero nos mirábamos y decíamos “esto es Vietnam”.

Porque si algo tiene que caracterizar a un voluntario, es que va a salir de su zona de confort y se va a encontrar con un choque cultural muy grande y esto no quiere decir que sea mejor o peor, sino que simplemente es diferente y lo que tiene que hacer es aprovechar y aprender de esas experiencias y disfrutarlas.

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El día a día durante mi voluntariado

El día a día era muy cómodo, disfrutamos de mucho tiempo libre ya que hasta las 5:30 de la tarde no comenzaban las clases, porque antes los niños estaban en el colegio. Dung nos daba semanalmente la programación de a dónde tendríamos que ir, también aquí hay de decir que hay que estar abierto a cambios de última hora, algo que podía pasar con frecuencia. 

Ibas a distintos lugares a dar las clases, bien te llevaba Dung o su mujer en moto o en coche según fueses solo o con otro voluntario, otras veces cogías el autobús o te llamaban un taxi.

Los días que más trabajo teníamos eran los sábados y domingos, ya que al no tener colegio los niños, se daban clases durante todo el día.

Así que los días libres eran lunes y martes, en esto Dung era muy flexible, si necesitabas cualquier cosa por un viaje o algo así, hablabas con él y no había ningún problema, ya lo he comentado lo accesible . Pero siempre con sentido común por tu parte, no te vas a ir en fin de semana, porque es imposible que te cubran por el gran número de clases que hay.

Una cosa que no he aclarado es que aunque está en Hanoi no es realmente Hanoi, está a las afueras, pero tienes muy buena comunicación, cogías un autobús que costaba 9.000 dongs y te dejaba en el centro de Hanoi, tardaba entre 30-40 min según el tráfico.

Pero el estar en Dong Anh tiene su encanto también, todo el mundo conoce la casa de los voluntarios, así que somos como unos personajes en la localidad, al ir por el mercado te van saludando como si fueras un personaje público . El mercado es toda una calle a lo largo, pero todo lo básico que puedas necesitar ahí lo tienes y son 10 minutos andando y si quieres un poco más de vida social con cafés etc., sigues toda la calle del mercado y pasas la autopista por debajo y al otro lado tienes todas las tiendas, cafés, y demás. 

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Recorrer el norte de Vietnam gracias al voluntariado

En mi tiempo libre aproveché todo lo que pude para conocer auténticas maravillas del norte del país, dado que mi viaje luego continuaría hacia el sur.

Así descubrí Halong Bay, que no hay palabras para describir semejante maravilla de la naturaleza, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Simplemente hay que ir.

Otro fin de semana me fui a Sapa, para aprovechar al máximo el tiempo, cogí un autobús nocturno para llegar en la mañana, yo decidí hacer un trekking suave de 5 kms. y fui a Cat Cat, por la época del año los campos de arroz no estaban en su mejor momento y aún así son de una belleza indescriptible. 

Otra cosa que hice estando en Sapa fue subir en el teleférico dicen más largo e inclinado del mundo, al pico Fanispan a 3.100 mts de altitud, el más alto de Indochina. Aunque la climatología me impidió disfrutarlo, ya que la niebla te impedía ver a más de 10 mts. Pero puedo decir que subí.

El siguiente fin de semana me fui a Ninh Binh, punto de partida para visitar Hoa Lu antigua capital china de Vietnam. Y un paseo por Tam Coc llamado también el Halong terrestre, donde te llevan en una barca paseando por el río Ngo Dong entre campos de arrozales y con unas montañas impresionantes detrás. Lo curioso de este sitio es que en las barcas a los vietnamitas les dejan montarse a cuatro, sin embargo a los occidentales solo a dos, porque dicen que somos grandes y pesamos mucho y no pueden con nosotros, (es una manera de cobrarte el doble, pero bueno). 

También visité el complejo budista de Bich Dong: son tres Pagodas a diferentes niveles y toca subir escaleras, atravesando una cueva. Y para finalizar visité Mua Cave, que en realidad no es una cueva, sino un mirador sobre el río, eso sí, ánimo para subir los trescientos escalones (he investigado y son 450) que hay hasta su cima, pero vale la pena.

Y el resto del tiempo me permitió conocer la ciudad de Hanoi bastante a fondo y como un local, no como turista. Los vietnamitas te contactan a través de distintas plataformas para compartir con extranjeros y poder hablar inglés.

¿Cuánto me costó hacer un voluntariado en Vietnam?

Ahora toca hablar de lo que más nos preocupa: ¿cuánto me va a costar?

Aquí el mayor gasto es el billete de avión. Ya que el anfitrión además del alojamiento, te ofrece la comida y la cena, y puedes usar la cocina, así que el desayuno haciendo algunas compras está resuelto. También te recoge a tu llegada y para irte hay un autobús que te lleva al aeropuerto, así que no vas a gastar mucho.

Lo que gastes depende mucho de lo que hagas en tu tiempo libre, ya que puedes gastar casi nada si no viajas a gastar algo más según los viajes que hagas. También tener en cuenta que es un paraíso para las compras así que además del dinero, hay que dejar hueco en la mochila. Vietnam es un país extremadamente barato, si tu moneda es el euro o dólar gastarás muy poco.

¿Aún tienes dudas sobre cómo funciona Worldpackers y los voluntariados? Descúbrelo aquí. 



Hacer un voluntariado después de los 50 años: mi experiencia

Al haberme jubilado, por primera vez tenía tiempo para hacer un viaje de meses, conocer el Sudeste asiático y esta era la gran ocasión de hacerlo, viviendo la experiencia, conociendo su gente y su cultura y no viajando como turista.

Este es un voluntariado que requiere un nivel alto de inglés, ya que tu trabajo consiste en dar clases de inglés, en mi caso yo trabajé con niños y estudiantes de bachillerato, pero también había clases de adultos.

Descubrí que los semáforos forman parte de la decoración de las calles sin ninguna otra función. Que nunca debes correr, ni pararte al cruzar una calle, simplemente anda y las motos pasarán sin atropellarte. Que aunque la calle sea de un sentido, puede venir una moto por el otro y así mucho más.

Muchas gracias a Worldpackers por haberme permitido tener esta experiencia maravillosa de hacer un voluntariado después de los 50 años y descubrir parte de un país increíble en todos los sentidos, donde la gente tiene una sonrisa permanente a pesar de todo lo que han pasado en la historia.