Hostel de montanã, naturaleza y amigos: un mes en Costa Rica

Al mencionar Costa Rica, en el imaginario de la mayoría aparecen playas paradisíacas, surf, selvas y clima tropical. Pero gracias a Worldpackers pude conocer otra parte de este bello país, tal vez no tan famosa: el valle central.


30149f41603cfee0b79b161f3e207a47

Camila

Argentina. 27 años. Psicóloga de profesión. Acróbata por pasión. Viajera por elección. Hacien...

+ Ver mas

Sep 16, 2018

Paisaje Costa Rica

Mi atención fue totalmente cautivada por las fotografías de un hotel de montaña, rodeado de naturaleza, enormes cipreses y caminos mágicos. Una terraza proporcionando la vista a la ciudad, surcada de montañas. Estás fotografías promocionaban el voluntariado en el Hotel Vistas del Conde, situado en San Rafael, en la provincia de Heredia.

Si hago hincapié en estas imágenes, es por la calidez que me transmitieron, calidez confirmada al momento de llegar y ser recibida por la familia que lleva adelante el hotel: mi anfitrión José Carlos, y sus papás don Carlos y doña Ana. Todos ellos “ticos”, que me permitieron no solo introducirme en la cultura costarricense, sino también, tanto a mí como al resto de los voluntarios, comenzar a formar parte de su familia.

Nuestro anfitrión José Carlos se transformó en un amigo. Una persona abierta a recomendaciones y sugerencias. Flexible y de buen trato con todos. Las tareas a realizar fueron las mismas que al momento de aplicar al puesto se especificaban.

Nuestra tarea diaria era limpiar los cuartos del hotel, mantener en condiciones las áreas comunes y dar una mano en la cocina a don Carlos y doña Ana. Sin dudas esta última era la más divertida! No solo por la simpatía de ambos, sino por todo lo que pude aprender con ellos sobre comidas típicas, costumbres y tradiciones.


Puesta del sol en Costa Rica

A cambio de estas tareas, recibí hospedaje y tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena. Alguien puede imaginarse cuáles fueron mis gastos? Casi nulos! Además, la comida de don Carlos y doña Ana era deliciosa! Y sentarnos a compartir la mesa en familia era mucho más de lo que esperaba del intercambio.

Nuestros días y horarios de trabajo era flexibles, dependiendo de la demanda. Cuatro días de trabajo y tres de descanso, lo cual daba suficiente tiempo para salir a recorrer y conocer Costa Rica.

Definitivamente, uno se va de un lugar así no porque quiere, sino porque debe hacerlo. Quedan muchas rutas por recorrer aún y hay que seguir viaje. Pero esta familia tan cálida y los amigos que hice aquí quedarán en mi corazón para siempre.

Si algo aprendí en esta experiencia, es que compartir es algo que beneficia al que recibe, pero también hace feliz al que da. Que hay muchas formas de “pago”, pero el amor y la hospitalidad es la mejor de todas ellas. Y que trabajar siempre con una sonrisa debería ser nuestra forma automática de hacerlo.

A quienes busquen un segundo hogar, rodeados de naturaleza y con la posibilidad de conocer lugares increíbles, no lo duden. Vistas del Conde está rodeado de alguna especie de hechizo o magia que hace que todo aquel que pasa tiempo allí ya no sea el mismo cuando salga. 



30149f41603cfee0b79b161f3e207a47

Camila

Argentina. 27 años. Psicóloga de profesión. Acróbata por pasión. Viajera por elección. Hacien...

+ Ver mas

Sep 16, 2018


¿Te gusta? No te olvides de dejar Camila saber :-)


Deja tu comentario aquí

Escriba aquí sus preguntas y saludos al autor