Empece a viajar desde muy temprana edad, acostumbrada a estar rodeada de familia y amigos. De pequeña tuve la fortuna de que a mis padres les gustara viajar por carretera en nuestro país Colombia y por fortuna esos viajes me incluían a mi.

Al pasar de los años esos viajes fueron cada vez menos frecuentes por que mis padres decidieron tener mas bebes así que terminamos siendo cuatro hermanas siendo yo la mayor con una diferencia de 11 años. Por ser la mayor y adquirir mas responsabilidades cualquier permiso se fue tornando cada vez mas difícil.

En el ultimo año escolar y a mis 18 años tuve la oportunidad de viajar por primera vez sin mi familia, era el viaje de la promoción rumbo a San Andres, Colombia; fue muy difícil tener su aprobación pero entre miedos y disgustos de ellos finalmente lo aprobaron. En el momento que aborde el avión supe que esa experiencia de viajar la quería repetir cuantas veces fuera posible; viajar por mi cuenta era mi meta.

A la edad de 21 años ya en la universidad, mi novio me invito a Buenos Aires, Argentina, nuevamente era para mi un gran reto pedir permiso para viajar y en especial este tipo de permiso por que se trataba de viaje fuera del país.

Al ver que ya tenia tickets no pudieron negarse pero no tuve en ningún momento su aprobación oficial, por lo que su colaboración monetaria fue nula, por ende me tuve que valer de unos pocos ahorros y de la generosidad de una amiga para quedarme en su casa por 15 días en Buenos Aires. Esa experiencia fue inolvidable, me sentí libre por primera vez en mi vida.

A los 23 años decidí pedir la visa para viajar a los Estados Unidos; la pedí sin contárselo a nadie mas que a mi novio, por que seguramente mis padres no me apoyarían para viajar nuevamente sin ellos fuera del país.

Después de largas horas en el consulado finalmente obtuve la visa y ese año viaje a Miami con mi novio, cosa que también era mal vista por mis padres pero aun así logre hacerlo.

Ya para el 2014 y aprovechando la mala economía de los Estados Unidos que nos favorecía monetariamente, mi novio y yo decidimos aventurarnos en viajar nuevamente.

Esta vez un viaje de un mes y medio donde tuvimos la oportunidad de ir a Los Angeles, San Francisco, Portland, Nueva York y Miami, una experiencia agotadora pero única por poder recorrer Estados Unidos de extremo a extremo, practicar ingles, conocer una cultura nueva y experimentar la vida norteamericana.



Ese mismo año mas tarde, se me presento la oportunidad de participar en un casting de modelaje en Los Angeles del cual nunca espere y por alguna razón de suerte fui seleccionada sin ser modelo; este viaje a Los Angeles implicaba enfrentarme al reto de viaje sola y así fue; aunque fue un viaje de una semana aprendi a enfrentar el miedo a hablar en inglés, a moverme en una ciudad donde las distancias son enormes, a tomar decisiones rápidas, a ubicarme, en otras palabras a valerme por mi misma sin depender de nadie.

Para el 2015 mi novio y yo decidimos irnos a vivir a los Estados Unidos a la ciudad de Portland, Oregon. Reto que implicaba desprendernos de la familia y empezar una nueva etapa de vida, igual ya me había terminado mis estudios y mi meta era perfeccionar mi ingles; este viaje fue por seis meses y aunque viaje con mi novio, me movía por la ciudad sin depender de el o de su ayuda.

En el 2016 volvimos y para ese entonces mi nivel de confianza en mi misma había crecido; se me presentaron varios viajes de trabajo a Estados Unidos y pude hacerlos sola, si bien eran de corto tiempo, no dejaba de aprender todo lo que implica la experiencia de viaje sola.

Después de una serie de viajes sola tuve la oportunidad y la gran responsabilidad de viajar con una de mis hermanas a Buenos Aires, Argentina como regalo de sus 15 años. Esto implicaba tener el doble de responsabilidad que cuando viajaba sola. El viaje fue maravilloso y pude enseñarle a ella como enfrentar todo con valentía.

Para el 2017 mi familia y yo viajamos a Europa por un mes. Por primera vez conoceríamos un continente diferente, con muchas culturas e idiomas. Fue un viaje de un mes donde recorríamos diferentes ciudades en diferentes países en poco tiempo pero a pesar de lo movido y ajetreado fue hermoso e inolvidable.

A comienzo de este año viaje sola para realizar un sueño que había aplazado por diferentes razones años atrás y era realizar un master en Madrid, España; este viaje fue peculiar por que iba de voluntaria a un hostal a través de Worldpackers, como una opción de reducir costos en mi estadía en Madrid.

Si bien todos los viajes han sido inolvidables, este fue único y el más especial por que esta experiencia como voluntaria cambio mi vida de manera positiva y conocí a otras mujeres en busca del empoderamiento femenino.

Al llegar a Colombia planifique mi siguiente viaje a Cuzco, Peru y viaje con mi otra hermana menor también como regalo de mis padres por sus 15 años; también tuve la oportunidad de enseñarle a enfrentar el mundo cuando viajas siendo mujer. Fue un viaje de aventura, de paisajes únicos y de cultura mística.

Sin dudas viajar se ha hecho parte esencial de mi vida, viajar me ha hecho crecer, aprender, madurar y empoderarme de mi propia vida, a enfrentar los miedos y prejuicios sociales de una mujer que viaja sola.

Cada viaje es diferente, viajar en familia es muy diferente a viajar con tu pareja, amigos o sola, pero no dejan de ser experiencias únicas y maravillosas cuando estas dispuesta a aprender y gozar de lo que se presente, por que a pesar de los obstáculos si tienes una mente positiva todo saldrá bien.

Hoy puedo decir que como mujeres somos capaces de enfrentarnos al mundo, no estamos solas, somos muchas mujeres en el mundo revolucionando nuestro poder femenino, somos mujeres de mundo.



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Alana

Sin dudas viajar se ha hecho parte esencial de mi vida, viajar me ha hecho crecer, aprender, madu...

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Sep 23, 2018


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