La primera vez cómo voluntaria

Mi primera experiencia como wordpacker fue en Bariloche, ciudad patagónica que me albergó en numerosas ocasiones y que, al mismo, despertó en mí un inexplicable rechazo. Quizá por su fugacidad, por considerarla un centro de transición o porque en el fondo siempre tuve cierto rechazo a la urbanización, que estuvo latente a lo largo de toda mi vida.


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ayelen natalia

Soy de buenos Aires y desde hace un año vivo en la Patagonia.Me encanta viajara conocer gente n...

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Oct 05, 2018

voluntaria en bariloche

Anteriormente había hecho un voluntariado, pero esa era la primera vez que aplicaba a través de la página. Así que puse mis prioridades sobre la mesa y decidí sumarme a wordpacker no sólo por las múltiples (y destacadas) ofertas de voluntariado, sino por su gran alcance mundial.

Ante todo me pareció interesante la figura del intermediario, que actúa como canal de inquietudes y asesoramiento. Creo que es crucial ese acompañamiento para que uno no se sienta “como la persona que está de paso”, sino que realmente uno pasa a conformar parte de esa comunidad que decidió cambiar su estilo de vida (o romper con el estereotipo de viaje dado).

Es una plataforma que está hecha para que la experiencia sea amena y clara; cada actividad y tarea está perfectamente detallada. Tanto lo que el lugar te ofrece, como lo que ellos pretenden en tu estadía. No hay ninguna letra chica y eso es sinónimo de compromiso con el viajero. Ante cualquier duda uno puede acudir al chat interno para hablar con el anfitrión y despejar el panorama antes de aplicar el voluntariado. Además de orientarte para elegir el mejor destino de acuerdo a las posibilidades y recursos económicos que uno posea.

Al llegar al lugar estaba muy nerviosa ya que no conocía a nadie y no sabía con qué me podía encontrar. En ese momento me atendió una funcionaria que, muy amablemente, me mostró el cuarto que iba a compartir con otra voluntaria. Tenía baño privado, calefacción, tv por cable y wifi. ¡Un lujo!

Más tarde, cuando conocí al dueño, me explicó cuáles eran las tareas y me pidió que organizara los horarios con mi nueva compañera. A partir de ahí cumplíamos distintos turnos.

Nuestras tareas eran bastante livianas y constituían en limpiar los cuartos, armar y desarmar el desayuno, registrar los check-in y check-out de los huéspedes, entre otras cosas. Como llegué en temporada baja no había mucha gente en el hospedaje y eso fue clave para poder ayudarlos a organizar los detalles de la temporada entrante; redactar un reglamento de normas para aquellos que convivieran en el hostel, sacar fotos de las instalaciones y de los servicios que se ofrecían (como el desayuno).

Todas las tareas era amenas y eso nos permitía tener tiempo libre para conocer y disfrutar de la belleza de Bariloche y, en los días de descanso, organizaba paseos más largos. En una ocasión tuve la posibilidad de salir a hacer trekking con mi jefe, lo que no sólo ayudo a que nos conociéramos mejor, sino que aprendí mucho sobre los árboles autóctonos y la historia de la ciudad.


Paisaje de Bariloche, Argentina

El anfitrión que vivía en el hospedaje me abrió las puertas de su negocio, de su casa y de su corazón. Gracias a él conocí Bariloche desde otro lugar, hice muy buenos amigos, conseguí un trabajo, pude extender mi tiempo de viaje y recibí muchos descuentos.

A media cuadra del hospedaje había un bar con ricas cervezas artesanales y lo frecuentábamos como una especie de “oficina” para descontracturar la jornada o jugar a los dados. Es así como mi estadía inicial, que iba a ser de dos semanas, se convirtió en tres placenteros meses. Conformé un gran equipo de trabajo que pasó a ser mi familia, con el cual compartí millones de anécdotas. A la par conocí miles de turistas, lo que me permitió aprender un poco de portugués.

Durante toda mi residencia en la ciudad el equipo de wordpacker estuvo latente y con frecuencia me preguntaban cómo estaba, si se estaba cumpliendo todo lo prometido y si necesitaba ayuda con algo. Sin lugar a duda, brindaron una contención extra en todo momento.

Actualmente estoy viajando por la Patagonia desde Chile y he conocido lugares que quizá sin la plataforma no podría haber atravesado (ya que son puntos turísticos muy caros). Gracias al acompañamiento del servicio tengo la posibilidad de abrirme la puerta a un país nuevo y a su cultura.



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ayelen natalia

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Oct 05, 2018


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