Regresar después de un largo viaje ¿Y ahora qué?

Después de un año de estar viviendo experiencias increíbles, aprendiendo nuevas cosas y conociendo gente espectacular. ¿Cómo es mi regreso a la realidad? ¿Qué cosas me están pasando por la cabeza?


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Wilmer

Feb 05, 2019

Ingeniero Estructural que no quiso abandonar su carrera para poder viajar sin rumbo definido. Me gustan las cosas ñoñas y los lugares abandonados. ...

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Buscando información acerca de viajes, encontré muchos artículos, videos, blogs e infinidad de cosas más que te hablan de lo que necesitas o no para comenzar el viaje, para tomar esa decisión, que algunos llaman valiente, otros piensan que es estúpida y lo demás simplemente callan y mueven su cabeza hacia los lados con expresión de incredulidad. 

Quiero contar una historia, bueno, en realidad no, lo que quiero hacer es contar el final de ésta, una especie de epílogo. Es difícil darle un nombre cuando en realidad, vivo de algo que no tiene que ver mucho con las letras y que, de alguna forma, aunque me gusta mucho, debo reconocer que no me permite explotar ese lado creativo que me gustaría poder sacar más a menudo. 

Después de un año de viaje, regresé. Lleno de nervios y un poco desorientado, debido a que no tenía un lugar fijo para vivir, aunque de alguna forma creo que tengo trabajo, debo comenzar a replantearme cómo va a ser mi regreso. 

Después de vencer a tantos ‘No’ que habían pasado por mi vida, logré a mis 29 años, llegar a lugares en los que, al hablar con mi ‘Yo del pasado’ habíamos llegado a la conclusión de que era imposible para una persona con mi historia visitarlos. El sueño estaba cumplido, los lugares visitados, los momentos capturados y las historias vividas. 

El problema vino cuando me di cuenta que debía regresar a lo que llamamos ‘vida real’, que debía retomar mi trabajo a tiempo completo, encontrar un lugar donde vivir, preocuparme por mis tarjetas de crédito y por todas las demás cosas que hacen de nuestras vidas algo normal, entonces descubrí que era más fácil partir y abrirse a nuevas aventuras que el regresar. 

Regresar después de un largo viaje ¿Y ahora qué?


Regresar después de un largo viaje Y ahora que - Worldpackers

Nunca me había sentido tan perdido. No quiero decir que regresar sea una pesadilla, en realidad es todo lo contrario. Sales con amigos y con personas con las que normalmente no hablabas, revives tus historias y todo es intenso. Ellos te quieren escuchar y tú te mueres por contar tus historias, tus locuras, todo lo bueno y todo lo malo. 

La sensación de por fin tener algo interesante para contar es buenísima, hace que esos primeros días sean intensos. Los abrazos, las risas y las cervezas hacen que no extrañes el estar en el camino.

Días después, mientras hacía fila en el banco para pagar mis cuentas, pensaba otra vez en eso, en las sensaciones que me movieron todo el año pasado, me preguntaba acerca de las cosas que me llevaron a caminar más de 2500 km, de las madrugadas que no son sacrificio, de las innumerables veces que tuve que hacer la maleta y de la energía que me movía. 

¿Sería el único que pasa por una depresión post-viaje?

Hasta que me vi a mi mismo ahí, de pie, solucionando mis problemas de primer mundo, con cara invadida de pereza post-almuerzo, pensando en lo cansado que me sentía. ¿Qué había pasado? Si hace menos de un mes estaba viajando por lugares nuevos, aprendiendo a cocinar cosas nuevas, sintiéndome libre en un tren que viajaba con vista al mar y de alguna forma perdido dentro de lugares geniales. Disfrutando de mi existencia. Y ahí me di cuenta que existían dos caminos que podía tomar. 

El primero y más seguro, me llevaba de regreso a mi vida pasada. Todo volvía a estar bien, regreso a mi trabajo y mi zona de confort. Vuelvo a estar rodeado de mis antiguos amigos, regresando a las mismas calles, por las que ya he pasado miles de veces, para de esta forma, convertir mi año sabático y mis experiencias como voluntario, en una muy linda anécdota que iba a seguir compartiendo por mucho tiempo.

Mientras me replanteaba mis proyectos, comprar un apartamento o un vehículo, quizás comenzar la maestría, ya el tiempo iría hablando y el camino se iría haciendo. 

El segundo camino, era retomar esa sensación de libertad y de buscar día a día un nuevo destino y aprendiendo cosas nuevas, sin techo fijo, sin destino fijo, viviendo esa intensidad nuevamente y regresando a esa sensación de incertidumbre que tan adictiva es.

 Y al final, de una forma u otra, terminaré extrañando algo de cada camino, ya sea la seguridad del primero o la locura del segundo. Sintiéndome insatisfecho con cualquiera de los dos que decida tomar. 


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¿Qué hacer cuando regresas de un largo viaje?

En medio de este rato de filosofía y algo de pesimismo, decidí tomar un tercer camino. Un camino en el que pudiera tomar lo mejor de ambos mundos y tratando de evitar en la medida de lo posible las cosas malas de cada uno. 

En este camino en el que no necesariamente deba dejar de lado a mi gente, podría ir por nuevas calles en mi ciudad, buscando sus secretos escondidos. Podría escaparme con mis amigos a nuevos lugares, a esos que nunca me he planteado visitar, pero que todos sabemos que son supremamente interesantes. En este camino podría seguir disfrutando de mi trabajo mientras sigo descubriéndome a mí mismo.

Plantearme nuevos objetivos día a día, replantear mi carrera, cambiar de casa, cambiar de ciudad, ir a un concierto, seguir practicando idiomas, aprender uno nuevo. Estos son algunos de los objetivos en los que he decidido trabajar en mi regreso, hay muchísimas opciones. 

Probablemente este año no vaya a salir de mi país. Pero sí quiero que a final de año, cuando mi ‘Yo del futuro’ vaya a hablarme, me pueda decir que durante éste también encontró la motivación para poder vivir con las fuerzas que lo llevaron a caminar 8 km al día.


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Wilmer

Feb 05, 2019

Ingeniero Estructural que no quiso abandonar su carrera para poder viajar sin rumbo definido. Me gustan las cosas ñoñas y los lugares abandonados. ...


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