Un año sabático és utopía?

Entiendo que la idea del año sabático puede sonar utópica, de hecho lo fue para mí durante muchos años. Pero después de cuatro meses recorriendo el mundo (esto recién comienza) puedo afirmar – sin temor a equivocarme, sentado en la arena de una playa de Chipre y con una sonrisa en la boca- que de imposible no tiene nada.

Antes de continuar me gustaría presentarme porque el contexto es fundamental: Soy Curu, tengo 36 años, vivo en Rosario (Argentina) y trabajé durante los últimos 15 años en la misma empresa. A diferencia de mucha gente mi trabajo me gustaba y no me dejó ninguna novia, pero tenía una espina clavada con este asunto del viaje que si no la sacaba me terminaría infectando.



Fue entonces cuando en una de esas tantas mesetas de la vida pensé, “Tengo 35 años, es ahora o nunca”. Y no es que no se pueda hacer a los 40, pero nunca se sabe en cuál curva de la vida uno se termina enamorando, o aparece un trabajo mejor, o cualquiera de esas situaciones que justifican quedarse a vivir en la zona de confort.

Y fue ahí cuando lo empecé a planear: Juntar el dinero necesario para tamaño viaje era imposible, ¿entonces?



Decidí que el viaje comenzaría en cinco meses, coincidiendo con la primavera del hemisferio norte. Eso me daría tiempo a pensar cómo subsidiarlo, a juntar algo de dinero y ordenar las cosas en mi vida cotidiana. Pero para no arrepentirme luego, compré el pasaje.

El gasto más importante sería el alojamiento, así que empecé por ahí. Fue así como di con Worldpackers. Por supuesto ya había considerado el hecho de que trabajar durante el viaje sería inevitable, pero lo que encontré en Worldpackers tenía un plus con el que yo no contaba: las horas de trabajo eran pocas, lo cual me dejaba mucho tiempo para recorrer; los trabajos son variados, así podría estar haciendo cosas distintas cada vez que cambiaba de ciudad; y el hecho de estar al menos dos semanas en cada lugar me permitía conocerlo de una forma diferente porque no estaría de paso como en las vacaciones: estaría viviendo ahí.



Y acá viene lo que a la mayoría le interesa: ¿cómo hice con mi trabajo?

Simple: Pedí licencia sin goce de sueldo. En Argentina cada sindicato tiene sus propios convenios, y en el mío tengo derecho a pedir cuatro meses. De todas formas – me explicaron - podía acordar con mi jefe por el tiempo que quisiera, siempre y cuando él aceptara. Entonces hablé con él, le conté mi idea, le pedí un año, y para mi sorpresa no sólo me dijo que sí sin condiciones, sino que me felicitó por la iniciativa.



En el tiempo que llevo viajando trabajé como recepcionista en el turno nocturno de un hostel en España, grabé un videoclip para un músico en Irlanda, hice tours guiados por el metro de Moscú, tareas domésticas en un hostel de Chipre; tuve habitación privada en un departamento, compartida en dos hostels, viví en una casa rodante, fui campeón de beer pong, perdí amores y gané amigos para toda la vida.

Por supuesto que no todo es color de rosas, como hay momentos buenos los hay malos también, pero cada uno es una experiencia y es eso lo que yo vine a buscar.


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Curu

Soy Curu, tengo 36 años, vivo (vivía antes de viajar) en Rosario (Argentina) y trabajé durante lo...

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Sep 10, 2018


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