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Viajando como Worldpacker por Japón y Tailandia

Las historias de viaje no siempre empiezan bien. La mía tampoco.

Worldpackers japon

Decidí viajar después de dimitir en la empresa en la cual había trabajado los últimos 5 años, una empresa a la que amaba - me arriesgo a decir que me dolió tanto como un divorcio. Y como buena divorciada, tenía muchas ganas de estar “comprometida” de nuevo.

Además, un momento de lucidez me reveló una cosa muy obvia, pero que nadie me había contado antes: después de que comienzas a trabajar, puede que nunca puedas volver a viajar durante más de 1 mes (en verdad, puede que nunca puedas viajar un mes entero). No me lo pensé dos veces: decidí tomarme un año sabático.

Terminé todos los trámites burocráticos para dejar la empresa a principios de mayo y comencé a “planear” el viaje - entre comillas porque no lo planeé tanto.

Primero me apunté a un curso de formación en Yoga en Phuket, Tailandia, donde me quedaría 30 días. Decidí irme un poco antes de que empezara el curso para conocer Bangkok, Ayutthaya y Chiang Mai.

Después, ya que iba a estar en Asia, quise visitar Japón y fue un viaje de más de 45 días. Compré los billetes: me iría de aquí en un par de semanas y volvería en octubre.

Cuando recibí los billetes de avión me invadió una sensación de placer, porque “era algo real” pero también sentí escalofríos, al pensar “¿y ahora qué?” Este sería mi primer viaje internacional sola y no podía evitar estar más ansiosa/feliz/animada.

Al hacer una búsqueda de hostales para quedarme en Bangkok, descubrí Worldpackers y pensé que la idea era simplemente genial. Encontré el Matchbox, un buen hostal con un original diseño de “camas en cajas de cerillas” (de ahí el nombre) que necesitaba que le echaran una mano con las fotografías.

¿Hola? ¿Hacer algo que me apasiona a cambio de una cama y servicio de lavandería? Encantada, Sr. Plan de Viaje Perfecto: puedes llamarme Flá, nos vamos a llevar muy bien.

No conocía a nadie que hubiera viajado utilizando la plataforma y no me dio tiempo a hacer una búsqueda al respecto porque me di cuenta de que ya tenía organizado un buen viaje a Japón. Cuando escribí “Japón” en la barra de búsqueda, fue amor a primera vista: era el K's House Ito Onsen, un hostal de la red K’s House, presente en todo Japón, con un extra: el hostal estaba en una propiedad considerada patrimonio histórico, porque la centenaria (y absolutamente hermosa) propiedad solía ser una casa de baños termales (conocidas como “onsen” en japonés).

La idea era trabajar como ayudante multiusos, a cambio de quedarme en una casa típica japonesa, dormir en un futón impecablemente dispuesto sobre un tatami, con desayuno, lavandería y baño de onsen incluido. Mire, Sr. Plan de Viaje Perfecto, me ha encontrado de nuevo.

Cada uno tiene una forma de viajar. Mi estilo favorito es quedarme más tiempo en un solo lugar y no poco tiempo en lugares diferentes. Me gusta sentir la cultura local, crear vínculos con las personas que conozco, frecuentar ambientes más tradicionales y convivir, de verdad, en los lugares que visito.

Me quedé casi un mes y medio en Tailandia y un mes y medio en Japón haciendo de todo para empaparme lo máximo posible de aquellos lugares maravillosos.

En Bangkok, en el Matchbox, encontré a un anfitrión maravilloso (¡que había sido monje!) y me mostró la ciudad, me explicó el funcionamiento de todo y me dio consejos para continuar mi viaje - una excelente experiencia.

En Japón, K’s House se convirtió en mi segundo hogar, el ambiente era extremadamente acogedor y las personas eran increíbles, me enseñaron demasiadas cosas sobre “la forma de ser” y “la forma de hacer” de los japoneses, que hicieron que conectara en profundidad con mis raíces. En serio, todavía percibo el aroma de ese lugar.

Podría estar horas y horas hablando de mis experiencias en estos lugares, pero prefiero contártelo mientras tomamos un té verde o un sake. Lo que quiero contarte en realidad es cómo este viaje me cambió la vida.

Ahora, casi un año después de esta aventura, percibo cómo este proceso de mochila al hombro, sola y en ambientes completamente diferentes a los que estaba acostumbrada modificó mi perspectiva sobre la vida: si antes estaba ansiosa o preocupada por el próximo trabajo o por el dinero, después de esta experiencia sentí que podía tener más confianza en mí misma, fluir con la vida e improvisar ante lo que surgiera - ¿o sigues creyendo que hay que planear cada minuto de tu viaje?

La vida es tan impredecible y los mochileros entienden esto rápidamente, quizás porque se lanzan al mundo precisamente para ponerse en esta situación.

Otra de las hermosas cosas que descubrí en este viaje fueron las personas tan inspiradoras con las que me crucé, que hacen poesía con su día a día.

Gente que barre la entrada de la casa de sus vecinos porque no les cuesta nada, que se van de vacaciones y te traen vegetales orgánicos de regalo, que modifican los platos típicos cuando descubren que eres vegetariana, que aprovechan la hora en la que las cosas están más baratas en el mercado y te traen todas las bebidas que te gustan, que te llevan de paseo en su coche, que corren por la estación de tren para ayudarte, que se van de fiesta y cuidan a sus colegas del hostal que han bebido de más, que cocinan para todos, que te dan de su champú, que hablan de política, economía, religión y cultura de forma muy abierta y desprovista de prejuicios, gente que rescata nuestra fe (increible, pero cierto) sobre la idea de que el ser humano es realmente bueno y que creen que las fronteras no existen. Gente que te enseña que puedes viajar pensando que estás solo, pero que en verdad siempre estás en compañía de otros excelentes aventureros - mi gente favorita.

¿Podrías hacer todo esto siendo un simple turista? Podrías. Pero, créeme: si lo haces siendo worldpacker, todo cambia porque tú y tu anfitrión establecerán una relación de confianza y de intercambio que supera con creces cualquier acuerdo o vínculo financiero.

Lo que se lleva aquí es el vínculo afectivo. Puede que “trabajar” en otro país te permita conocer la cultura desde dentro y hacer algo útil por otras personas y esto no es un trabajo, es diversión.

En fin.
Un año después, estoy de vuelta en São Paulo, pero viviendo la vida con el espíritu libre de una worldpacker, lejos de todo tipo de limitaciones.

Ahora, cuando me preguntan lo que hago, solo tengo una respuesta: hago lo que es mejor para mí. Y esta ha sido la primera parte de mi feliz historia de mochilera. No es el final, ¡porque en este preciso momento acabo de encontrar el destino de mi próximo viaje!

Por la worldpacker Flávia Sato


Posiciones disponibles de K's House Ito Onsen


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