Voluntario a los 36: una buena idea

Les voy a contar sobre mi primer experiencia con Worldpackers. ¿Por qué la primera? Uno llega como un papel en blanco y ahí comienza a escribirse todo. Y justamente por iniciática es también la más cargada de subjetividad.


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Curu

Soy Curu, tengo 36 años, vivo (vivía antes de viajar) en Rosario (Argentina) y trabajé durante lo...

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Oct 09, 2018

Curu, voluntario a los 36

En mi caso fue también la mejor (les juro que estoy siendo objetivo). Los amigos más cercanos de esta aventura nacieron de ahí y hasta hoy - ya pasaron tres meses - nos seguimos escribiendo con regularidad.

Fue en Málaga, el hostel se llama Casa al Sur. Éramos cuatro voluntarios de diferentes partes del mundo, dos encargados del desayuno y dos del turno nocturno en la recepción. Este último era mi trabajo.

Las tareas eran realmente simples: ingresar los registros a una web y lavar las sábanas. Muchas veces – cuando el hostel no tenía mucho recambio - este trabajo no llevaba más de tres horas, así que el resto del tiempo lo usábamos para leer, escuchar música o mirar alguna serie.

El turno era de seis horas, de 01h a 07h de la mañana, y teníamos tres días libres cada tres trabajados. A primera vista parece medio pesado, pero en realidad era un muy buen horario porque dormía de 07h a 13h y tenía todo el día para disfrutar de la playa y los amigos, y cuando tenía los tres días libres viajaba a conocer otra ciudad.


Curu y amigos 

Víctor – el anfitrión - me recibió el primer día y me explicó las tareas. Él trabajaba de mañana, así que no nos cruzamos mucho pero estaba siempre disponible en el teléfono. Casi nunca necesité llamarlo porque estaba todo muy bien organizado y si tenía alguna duda recurría a Meli o Nati – las recepcionistas de la tarde/noche- que siempre me ayudaban en todo, incluso cuando mis consultas ni siquiera tenían que ver con el hostel.

Los voluntarios vivíamos en un piso aparte a unos 50 metros del trabajo donde teníamos todas las comodidades. Nos pagaban 30 euros por semana para la comida que, si cocinábamos, era suficiente. Si gasté más que eso era por salir a tomar una cerveza o para viajar.


Amigos voluntarios

Si me preguntan a quién recomiendo este lugar, creo que a cualquier persona. Al vivir fuera del hostel cada uno puede hacer la vida que más le guste, desde salir todas las noches a entregarse a la meditación. En nuestro caso, la mayoría de las veces nos organizábamos para hacer cosas juntos, sea ir a la playa, salir a cervecear o viajar a otra ciudad.

A esta altura ya parecerá evidente, pero si algo me llevo de esta experiencia son muy buenos amigos. Y eso no tiene precio.



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Curu

Soy Curu, tengo 36 años, vivo (vivía antes de viajar) en Rosario (Argentina) y trabajé durante lo...

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Oct 09, 2018


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