3 meses como voluntario en una escuela en Kenia


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Emilio

¡Hello! My name is Emilio I’m an expert worldpacker, human being, traveler, adventurer, blog...

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Nov 05, 2018

Entrevista con nuestro viajero experto Emilio Aparicio. Nos cuenta su experiencia como voluntario en un proyecto social en Kenia, las actividades que realiza y los beneficios. Además nos recomienda cómo elegir y aplicar para un voluntariado, y nos habla sobre los costos para un viaje de tres meses en Kenia.

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Emilio Aparicio nos cuenta su experiencia como voluntario en una escuela en Kenia durante tres meses. 

Entrevistador:

Lindo día para aprender un poco mas al respecto de voluntariado de impacto social y hoy nuestro invitado es Emilio Aparicio que nos va a contar su experiencia con niños en Kenia.

¿Qué onda Emilio? ¿Cómo va?

Emilio:

¿Qué tal Felipe? ¿Cómo te ha ido? Buenas noches.

Entrevistador:

Quédate con nosotros que vamos a compartir las experiencia con ustedes para entender cómo participar en proyectos humanitarios ayudando a los niños más necesitados.

Al final de este podcast, no olvides dejar tu evaluación en iTunes o sigue nuestra página en el Soundcloud para continuar siguiendo nuestro contenido.

Hoy vamos a tratar el tema de tres meses como voluntariado en una escuela en Kenia.

¿Cómo ha pasado eso?

Emilio:

Bueno la experiencia fue realmente Increíble.

Inicialmente, cuando a través de Worldpackers realicé mi aplicación únicamente por treinta días, tenía pensado quedarme treinta días, pero por temas de visas y cosas no podía regresar a Europa por otros planes que tenía y simplemente terminé quedándome más de lo pensado. Tres meses (casi ochenta y ocho días) y realmente el objetivo principal de este proyecto que ofrece Worldpackers o que ofrece el anfitrión de Makuyu era el apoyo en términos de educación a niños que viven en una especie de albergue en en los campos de Kenia, en una zona que se llama Makuyu queda más o menos a una hora hora o una hora y quince minutos de la ciudad de Nairobi, la capital de Kenia.

Entrevistador:

Listo, mira para que todos sepan, haga una presentación tuya también: de dónde eres, cuántos años tienes, dónde, cuándo y cómo percibió que necesitaba participar en un proyecto de impacto social, alguna cosa así, por favor.

Emilio:

Bueno las personas que de pronto estén escuchando, mi nombre es Emilio Aparicio, soy un fotógrafo colombiano que nació en Colombia, en la ciudad de Bogotá, en la capital.

Tengo treinta años, de los cuales los últimos ocho o nueve años se los he dedicado en mi tiempo libre a ser voluntario, a trabajar en organizaciones en Colombia, en temas sociales: ayudando a personas que viven en situación de calle, también a niños para prevenir que lleguen a situaciones complicadas en la ciudad de Bogotá. Pero siempre estaba muy muy cercano a ese tipo de actividades sociales.

Pero siempre soñé, siempre, desde hace muchos años y lo veía posiblemente muy lejos, o tal vez muy difícil, o muy costoso, o imposible de lograr, siempre había soñado con poder hacer algún proyecto social en África.

Creo que la mayoría tenemos la seguridad de que África es un continente un poco subdesarrollado en ciertos aspectos, pero cuando llegas acá te das cuenta de que es un lugar como cualquier otro, que también tiene dificultades y que también tiene cosas especiales y únicas.

Pero finalmente, hay un tema que es el tema de la educación, es que en este tipo de países ésta es de difícil acceso, en términos de que la calidad educativa no es muy alta.

Entonces simplemente ingresé a la plataforma Worldpackers, busqué muchas opciones. Busqué prácticamente un perfil que se adecuara a lo que yo estaba buscando y aunque no conocía en un 100% el proyecto, regresé a algunos pensamientos que tenía anteriormente y dije “me voy sin ningún tipo de idea, voy a aplicar a este este proyecto” y cuando llegué fue mágico y pues nada, me sorprendió más de lo que imaginaba, realmente.

Entrevistador:

¿Tú tenías un criterio para elegir el anfitrión o no? ¿Qué criterio usaste para eso?

Emilio:

Bueno, me imagino que como muchos viajeros, hay personas que tienen la posibilidad, con recursos económicos para realizar ciertos viajes, pero si tú quieres viajar por un largo periodo de tiempo o visitar varios países, eso implica que tus gastos sean los mínimos posibles.

Claramente tienes que invertir en algún momento, en que tienes que comprar un tiquete o tienes que pasar una frontera en bus y obviamente eso no lo vas a hacer gratis. Pero traté también de buscar un anfitrión que de alguna manera pudiera ofrecerme un hospedaje y una alimentación, sin importar lo que fuera, afortunadamente puedo comer todo y me adecuo a cualquier tipo de ambiente.

Y claro, también se trata de eso, porque finalmente, cuando vas o cuando vienes a África también vienes a salir de tu zona de confort. Yo vivo en una ciudad donde tengo todo, pero cuando vas a vivir al campo tienes que caminar media hora o treinta minutos para poder llegar a comprar una botella de agua.

Eso también hace que que salgas un poco de tu rutina, de tu ambiente, de tu mundo, para poder ponerte en los zapatos de los demás. Y simplemente, llegué a este proyecto que se trataba de eso: de compartir con niños, de trabajo social en donde el objetivo principal y lo que me ofrecía el anfitrión a cambio de lo que yo hiciera, era el alimento y el hospedaje muy básico.

Pero es que no pido más, finalmente uno cuando está de voluntario, uno es un invitado más y uno entra en un hogar, entra en una familia, entra a una comunidad y no puedes llegar a exigir, llegas es a aprender, o es por lo menos el pensamiento que yo tengo.

Entrevistador:

Claro, esto hace parte de la magia del viajero, del alma, ¿no?

Emilio:

Definitivamente, de eso se trata. Porque también aunque tú tienes una idea en tu cabeza y cuando llegas posiblemente era algo muy parecido a lo que tú habías pensado, también es mágico encontrarte sorpresas, dejar que el día a día te lleve a un nuevo camino, a una nueva persona, una nueva historia, una nueva aventura y finalmente eso es lo que más recuerdas; porque es algo que no está planeado. Es algo que que digamos se llamaría como serendipia, es esa facilidad de sorprenderte con cosas que jamás esperaste en algún momento. Entonces me parece maravilloso también haberlo podido encontrar acá en Kenia que aunque ahora estoy en Tanzania, en kenia fue maravilloso, fue espectacular, realmente.

Las actividades realizadas en un voluntariado en una escuela en Kenia:

Entrevistador:

¡Qué loco! ¿Qué hacía en el proyecto? ¿cuántas horas trabajabas? ¿cómo te recibieron lo niños? ¿cómo quedaste?

Emilio:

Bueno, realmente yo llegué en la madrugada, entonces fue como, no es que hubiera llegado muy prendido, pero como llegué en la madrugada, llegué algo cansado del viaje. Venía de Europa, desde España y esa mañana digamos que dormí un par de horas pero para resumir, digamos mis actividades.

De lunes a viernes todos los niños iban a estudiar a una escuela, la escuela primaria del pueblo. Todos ellos salían y caminaban unos treinta minutos todos los días, desde las seis de la mañana hasta las seis y cuarenta y cinco y los voluntarios nos levantábamos entre siete, siete y media de la mañana, que es un horario muy flexible cómodo, o sea, puedes descansar lo suficiente.

Ayudábamos en quehaceres de la casa, es decir, creo que de pronto en la nota que escribí lo puse y es como: “si realmente vienes a África es a servir, a ponerte en los zapatos de los demás”.

Y este lugar es el campo en donde había que limpiar, por ejemplo: en los pisos del patio donde los niños jugaban a diario pues con unas toallas, uno no tenía un trapero (en Colombia nosotros lo llamamos de trapero para poder limpiar y secar el piso). O no tenías un cepillo o una escoba perfecta, no. Allá lo que utilizaban es las escobas hechas en hojas de palma, súper primitivo pero es lo que hay allá y obviamente es lo más económico.

Entonces limpiábamos los pisos, también limpiábamos baños. No teníamos baños con cisterna sino de la letrina. Así como en Egipto te puedes encontrar simplemente un hueco, acá era lo mismo. Y también eso, si hay personas que lo pueden hacer ¿por qué yo no lo puedo hacer?

Finalmente estás bendecido, por lo menos tienes un espacio en donde puedes hacer tus necesidades. Lo mismo el baño, era con un balde.

Si querías agua caliente, debías ir, hacer una hoguera (que por lo general ya sabíamos como se hacía). Prendíamos con fuego y con algo de cartón y calentábamos un poco el agua. Pero prácticamente cuando habíamos entre tres y cuatro voluntarios al mismo tiempo en el mismo proyecto, a las nueve de la mañana, nueve y media de la mañana, ya habíamos prácticamente terminado esas tareas.

Bueno, además de lavar por ejemplo, ropa, los uniformes de la escuela para los niños. Porque finalmente todo el proyecto era más hacia los niños. A veces en las mañanas ayudamos a preparar algo de comida, ayudábamos a preparar Mandazi, o chapati que son como algunos productos, algunas comidas típicas de acá del África. Espectaculares, deliciosos, el que pueda venir al África tiene que probar de eso algún día.

Y es realmente hasta las cuatro de la tarde, entre tres y media de la tarde y cinco, los chicos llegaban poco a poco del colegio. Cada uno llegaba, embolaban sus zapatos, los limpiaban. Si había llovido, tenían que quitarles la tierra y organizaban sus cosas y ya nos poníamos obviamente a jugar.

Pero realmente el fuerte o la parte más importante de la iniciativa era después de la cena, después de las seis y treinta, los voluntarios íbamos al aula a asistir a las personas, que digamos lideraban la parte educativa, eran como una especie de profesores.

Enseñábamos los lunes matemáticas, los martes teníamos clases de inglés, los miércoles teníamos clases de swahili (que obviamente yo no hablo swahili), pero era interesante la clase por lo menos para aprender algo, por lo menos aprendes a decir “gracias", “hola” cuando vas caminando por la calle.

Entrevistador:

¿En qué idioma se hablaban? ¿En inglés?

Emilio:

En inglés, aunque algunos de los voluntarios eran de Brasil. Conocí también personas de España. Hay un voluntario que llevaba prácticamente seis meses en el proyecto y es de Holanda. Otras dos chicas de Portugal. Entonces también eso es súper importante, porque, aunque llegas realmente sólo a un lugar como estos, finalmente todos los voluntarios llegan en tu misma situación y todos están dispuestos a ayudarte, enseñarte, a explicarte cómo funciona cada cosa. Aprendes mucho.

Luego puedes organizar un pequeño safari o puedes organizar un paseo para ver unas jirafas en un parque cercano al lugar. Entonces, finalmente se supone que se trata -aunque vas a vivir con comunidad diferente- siempre van a estar los voluntarios que terminan siendo como tus amigos o tus compañeros de aventura.

Y eso también es súper importante dentro de sus proyectos digamos que ofrece Worldpackers.

Entrevistador:

Sí. ¿Y tenía una acomodación privada o compartida? ¿Cómo era la relación con los demás voluntarios?

Emilio:

Bueno, habían tres habitaciones, cada habitación tenía dos camas. Solamente había una habitación más grande que en la que yo estaba, tenía tres camas. Pero siempre estabas obligado a compartir con alguien a menos que hubieran muy pocos voluntarios. Que podía ser la habitación para ti solo pero siempre compartimos con más personas.

Tuve la oportunidad de compartir con dos personas de Brasil dentro de mi misma habitación, aunque no entiendo mucho el portugués pero también era una forma de comunicarnos y de no olvidar tampoco el español.

Fue maravillosa como la experiencia de poder conocer mas gente, poder conectar tus ideas con las ideas de ellos, saber que tú estás viajando por el África pero hay otros que están saliendo de la ruta para viajar al Asia, entonces todo pasa.

Cantidades de experiencias y viajes y de personas con las que te encuentras y también te motivan a viajar. Yo no tenía pensado realmente hacer nada después de Kenia y ahora estoy en Tanzania en otro proyecto Worldpackers.

Entrevistador:

Qué lindo jaja.

¿Y para usted es fácil conseguir el voluntariado de esa manera?

Emilio:

Realmente, sí. Digamos que en un principio cuando comencé a buscar opciones en Internet, (porque nunca lo había hecho) alguien, (no recuerdo quién) me contó que hay una aplicación o hay una plataforma como Worldpackers en donde hay muchas posibilidades y tú eres la persona que decide si te quedas una semana, si te quedas en Corea del Sur, si te vas para la India o te vas para Argentina.

Entonces cuando yo empecé a buscar las opciones y vi que esto era lo que me ofrecían, y yo expliqué lo que les podía ofrecer, me contacté con el anfitrión, solucioné inquietudes que tenía o dudas sobre el proyecto.

Quedé súper bien y dije “es lo que quiero hacer, esto es lo que puedo hacer, estas son mis capacidades”.

Realmente es súper fácil, es simplemente comprar un tiquete aéreo, si quieres viajar de un continente a otro, de un país a otro y simplemente llegar al lugar y ya, empiezas a vivir experiencias supremamente fácil.


voluntariado en una escuela en Kenia - Worldpackers

Entrevistador:

¿Cómo hiciste con el tema de la plata? ¿llevaste todo qué necesitabas o trabajaste en otro lado? ¿qué pasó?

Emilio:

Digamos que siendo fotógrafo estuve unos buenos años en Colombia trabajando fuertemente porque en algún momento tenía la idea de empezar a viajar. Por cuánto tiempo, no lo sé, pero digamos que obviamente necesitas unos ciertos ahorros, una pequeña base.

Pero también puedes empezar a investigar por ejemplo: cuánto pueden costar ciertas cosas dentro del país al que vas y finalmente entre Colombia y Kenia, los precios eran muy similares en ciertos aspectos. Pero como el anfitrión me ofrecía alimentos y me ofreció hospedaje, comenzaba a ahorrar más dinero. No gastaba tanto. Entonces, por ejemplo: algún día yo decía “quiero comprarle sandías o manzanas a los niños” (que eran quince) entonces simplemente ibas un mercado y comprabas. También necesitaba comprar mis cosas de aseo básicas, como la crema de dientes, papel higiénico, las botellas de agua que son importantes en el África para prevenir cualquier enfermedad.

Y tenía como otras posibilidades para poder hacer safaris, otros viajes. Pero, estando dentro del proyecto Worldpackers tuve la fortuna de hacer un safari y trabajar también con otros chicos que son niños de la calle en una ciudad cercana donde estaba. Hice 2 proyectos y vendí 2 proyectos; es decir, que logré invertir tiempo en aprender de dos comunidades completamente diferentes pero puedes seguir generando ingresos para poder continuar viajando y es lo que estoy haciendo ahora.

Ahorré un poco más de dinero y ahora puedo seguir viajando porque por el hecho de ser fotógrafo, eso me da esa flexibilidad para ofrecer trabajos a revistas o medios y eso también me facilita poder continuar viviendo nuevas experiencias.

Entrevistador:

¿Para salir de Colombia necesitabas de una vacuna especial o no?

Emilio:

¡Claro! digamos que en Colombia y porque tenemos una gran cantidad de climas y la cantidad de temperaturas, una cantidad de ecosistemas diferentes, nos obligan a la mayoría de las persona en Colombia a tratar de tener la vacuna de la fiebre amarilla que es la principal.

Entrevistador:

Es lo mínimo, ¿no?

Emilio:

El mínimo. Si quieres entrar a África te la van a pedir, en cualquier aeropuerto te la van a pedir. Incluso en Kenia me la pidieron y en Tanzania cuando crucé la frontera, también.

Por tierra lo primero que había era una oficina de salud dónde me pedían la tarjeta internacional de vacunación y necesitaba mi vacuna de la fiebre amarilla.

Entrevistador:

Y llenan su pasaporte, ¿no?

Emilio:

Claro.

Entrevistador:

Sí, yo lo tengo también.

Nosotros los latinos tenemos que tener eso.

Emilio:

Claro, el pasaporte es fundamental, tener un ID, tener de pronto, si logras que un anfitrión pueda enviarte una carta de invitación, también facilita las cosas porque a veces en en las aduanas de la fronteras preguntan para dónde vas y quién te va a recibir. Un contacto. Entonces, puedes presentar una hoja, es un soporte, es una evidencia de que puedes entrar a una comunidad y te van a recibir allá.

Entrevistador:

¿Sabes cuánto gastaste más o menos en este viaje de tres meses?

Emilio:

Pude haber gastado, digamos, los gastos necesarios..

Entrevistador:

Mejor que me diga en dólar, vale.

Emilio:

Okay, perfecto. Podría ser entre unos trescientos dólares, cien dólares mensuales. Obviamente viviendo con muy buenas comodidades, comprando mi agua, de vez en cuando comprando chocolate en el mercado, invitando a los niños a comer pizza alguna vez.

Pero finalmente, porque el anfitrión me daba la oportunidad de tener el alimento y el hospedaje y eso es un enorme ahorro.

Entrevistador:

Qué lindo eso, ¿no? Y aparte de los beneficios materiales ¿Qué te pareció más importante de vivir una experiencia como esa?

Emilio:

Bueno, yo creo que una de las cosas que los adultos tenemos es que solamente nos relacionamos con adultos. Es decir, tú trabajas en un lugar donde trabajas con adultos, tú no trabajas con niños.

Tu grupo de amigos es de tu edad, son adultos todos.

Cuando vas a un viaje (sólo si tienes hijos o si tienes un pequeño sobrino o una sobrina), te relacionas con adultos, pero el hecho de llegar acá y dejar de convivir prácticamente con adultos para enfocar toda tu energía en los niños, es como volver a ser niño, qué pena la redundancia pero es volver a ser curioso, volver a explorar, volver a no tener preocupaciones, los niños no tienen preocupaciones.

Obviamente cuando eres adulto, empiezan las responsabilidades, empiezan las cosas, pero los niños tienen una magia y una sencillez para todo, que eso lo olvidamos los adultos.

Entonces, volver a ser niño prácticamente durante tres meses, jugar con ellos, alzarlos, embarrarte, mojarte, todas esas cosas lo hacen a uno pensar de una manera diferente y además de que en Kenia, o por lo menos en los campos de Kenia, todo sucede muy lentamente y es una cosa súper importante. Hoy en día todo es muy rápido, todo es muy acelerado, todas las publicaciones en Internet son en el momento, allá todo es, como dicen acá ‘‘pole pole’’, como muy despacio.

Entonces es maravilloso también tener tiempo para disfrutar. Para aprender todos los niños y yo más, que obviamente no hablas (inaudible) y no hablo swahili, pero aprender algunas palabras eso es maravilloso también, aprender a ponerte en los zapatos de los demás y saber que esas personas son felices con poco. También es una enseñanza enorme y finalmente una cosa que me sorprendía mucho y que tal vez uno deja de hacer cuando ya es grande, es ir todas las noches a su habitación y vamos todos los voluntarios a su habitación a darles un beso y un abrazo de buenas noches. Ellos todos querían darte el abrazo nocturno.

Entrevistador:

¡Que loco!

Emilio:

Querían seguir jugando, como poderlos tener cerca del corazón también es una cosa especial si vienes realmente al África vienes es a servir, vienes a aprender, vienes a dar lo que más puedas, así no hables inglés perfecto solamente con una sonrisa, con una mirada, con jugar, con una caricia, eso ya es la mejor herramienta que pueden darte para ser parte de una comunidad como esa, es una cosa maravillosa y súper especial.

Entrevistador:

Sí, sí, esa es la palabra que es lindo, lindo todo.

¿Cómo era Emilio antes de ese voluntariado y cómo es hoy?

Emilio:

Bueno, digamos que antes de este voluntariado en Kenia estaba trabajando fuertemente en Colombia, era una persona muy acelerada, una persona con muchísimas... eh..., una persona muy estresada en ciertos aspectos pero hoy me siento (inaudible) me dan como ganas de ponerme a volar, de seguir volando, de seguir avanzando, de seguir viajando y porque finalmente una vez recibes como esa inyección de energía no quieres parar y el hecho de haber llegado acá a vivir a otra velocidad te da el tiempo de recargar energías, te da (inaudible) las cosas con más claridad, te da el tiempo de vivir el día a día y no pensar en qué es lo que voy hacer mañana y pasado mañana, tengo una reunión, hacer compras, no. Acá en el día a día todo sucede muy lentamente y es una cosa que, por lo menos yo, había olvidado disfrutarla y si bien estaba en Colombia con tanto trabajo y ahora siento que quisiera poder seguir manteniendo como ese equilibrio porque es también la parte personal se necesita equilibrar en algún momento, y en estos momentos me siento equilibrado emocionalmente, mentalmente y físicamente tengo tiempo para mí, tengo tiempo para hacer felices a los demás.

Entrevistador:

Creo que tú como eres de Bogotá eres un poquito como yo acá en São Paulo, ¿no? Son ciudades muy locas también.

Emilio:

Sí claro, son ciudades que no paran en ningún momento y que a veces te fatigas, te quedas sin oxígeno, sientes que no puedes respirar y por eso necesitas a veces salir a visitar otra ciudad, salir a visitar la montaña salir a caminar.

Entrevistador:

Otro estilo de vida, ¿no?

Emilio:

Claro, indiscutiblemente.

Entrevistador:

Bueno, me encantó toda la historia que me dijo, ahora tú tienes algún consejo.

Emilio:

Muchas gracias, Felipe.

Entrevistador:

Dale, todo lo que dice es lindo, lindo, muy lindo de pronto me gustaría salir de aquí e ir a allí.

Emilio:

Bueno ojalá, ojalá súper bienvenido. Y creo que es de uno de los consejos que alguna vez me dieron en el colegio es que uno siempre tiene que aspirar a ser el mejor. A ser el mejor en todo sentido, a ser el mejor ser humano, a ser el mejor profesional, a ser el mejor amigo, a ser el mejor esposo, a ser el mejor en todo lo que que hagas. Si no logras ser el mejor, aspira a estar entre los mejores. Y otra cosa que también, digamos, me lo decía yo mucho, durante mucho tiempo, es que si uno va a soñar, tiene que soñar en grande. Uno no puede soñar con cosas pequeñas, tiene que soñar que prácticamente puedes conquistar el mundo y si puedes tener esos sueños grandes y los puedes hacer realidad, absolutamente nadie te va a quitar esa felicidad y esa pasión por las cosas que vayas a realizar.

Entrevistador:

Bueno listo, que charla inspiradora con vos. Me encantó todo.

Emilio:

Muchas gracias Felipe.

Entrevistador:

Una experiencia increíble que tuvo vos. Bueno, para quien quiera más información dejaremos aquí en la descripción del Podcast el enlace con el artículo que Emilio nos escribió, ¿dale, Emilio?

Emilio:

Maravilloso muchas gracias. Y para todos los viajeros: sigan adelante y aprovechen Worldpackers para descubrir el mundo.

Entrevistador:

Dale, gracias, muchas gracias, dale. Nos vemos.

Emilio:

Muchas gracias, un abrazo. Chao.

Entrevistador:

Hoy tuvimos una charla inspiradora con Emilio que tuvo una experiencia increíble con Worldpackers.

Para quien quiera más información dejaremos aquí en la descripción del Podcast el enlace con el artículo que Emilio escribió. Hasta el próximo lunes, no dejen de seguirnos en nuestros canales de Soundcloud y iTunes y deje aquí su evaluación y comentario para que usted siga recibiendo el mejor contenido de viajes. Además si te quedó alguna duda, entra a nuestra comunidad en la plataforma o aplicación. O también en la comunidad de Worldpackers en Facebook. Puedes hablar con nosotros por mail o inbox, como quieras. Chao. Saludos, viajero.


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Emilio

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Nov 05, 2018


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