Sobre su experiencia en: Cuenca, Ecuador
Ecuador
En el hostel hallé un rincón, personas buenas, llenas de corazón. Huéspedes que son brisa en el andar, recordando que el viaje apenas va a empezar. Gracias, Pao, por abrirme la puerta, por cada instante y experiencia cierta. Jommy, tu risa nos hizo brillar, y a mis compañeros, gracias por caminar. Entre encuentros, sonrisas y aprender, el hostel fue más que un simple hacer. Un viaje compartido, un recuerdo en canción, un inicio de aventuras, con el alma y el corazón... Solo me queda decir, gracias...
hace 8 meses