Vivir viajando y hacer voluntariados pasados los 30

En una sociedad donde cada vez se quieren establecer más patrones de conducta según la edad, es bueno olvidar de vez en cuando que somos libres de hacer lo que queramos. Esta es mi experiencia después de haber renunciado para vivir viajando y hacer voluntariados pasados los 30.


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Alejandro

Sep 28, 2019

Viajo, fotografío y escribo. A veces a ritmo lento, a veces salvajemente, depende de la época. Lo dejé todo pasados los treinta para reconectar co...

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Quedas un día con tus amigos de toda la vida para cenar, varios con sus parejas tan felices, sus recién estrenadas hipotecas, algunos ya con niños pero absolutamente todos con la estabilidad que hace unos años era la tierra prometida, lo máximo que se podía aspirar.

En cambio ahí estás tú, con tus treinta y algunos, un trabajo que no te hace feliz y un modo de vida que no va contigo, pensando en qué has hecho mal todo este tiempo para haber llegado a esta situación. Sabes que necesitas un cambio pero no sabes cómo hacerlo.

¿Te resulta familiar esta escena?

Algunos lo llaman la crisis de los 30. Yo lo llamo haber pasado el suficiente tiempo en este mundo como para darte cuenta de qué es lo que quieres realmente. Pero amigo, no va a ser nada fácil, te has acostumbrado a vivir una vida cómoda y tranquila, con sus rutinas que, en esencia, es una vida que puedes controlar, aunque no te llene para nada. Necesitas cambiar.

Esta es mi historia sobre cómo gracias a Worldpackers pude empezar a cumplir mi sueño de viajar por todo el mundo haciendo voluntariados e intercambios en muchos países

Vivir viajando y haciendo voluntariados pasados los 30 

Es una realidad, cuanto mayor te haces menos te gustan los cambios. Somos animales de costumbres y cuando algo nos lo cambian nos cuesta reencontrarnos. Incluso nos pone de mal humor.

En este caso los cambios son necesarios porque vas a tener que dejar atrás todo lo que conoces y que no te hace feliz para ir absolutamente a lo desconocido. Es el precio a pagar por perseguir tus sueños.

Te aseguro que esa decisión no le va a gustar a muchas personas de tu entorno. Para empezar tu madre.Frases del estilo "a ver si maduras de una vez" saldrán de su boca. No te enfades, Jung decía que nada tiene una influencia psicológica más poderosa sobre los hijos que la vida no vivida de los padres. Al final son sus frustraciones proyectadas en ti.

Con tus amigos pasará algo similar, unos te apoyarán sin pestañear, en cambio otros, dudarán; "¿estás seguro de lo que vas a hacer?, ¡es una locura!". Créeme, son sus propios miedos los que hablan, no los tuyos, miedos que tendrás que aprender a llevarlos contigo al principio.

Lo más difícil de vivir viajando es dar el primer paso

Cuando pase el tiempo los comentarios cambiarán a la sana envidia que te tienen por estar haciendo lo que amas, los miedos se convertirán en apoyos y en cierto sentido, serás el ejemplo de lo que ellos alguna vez quisieron hacer. Los más cercanos te preguntarán cómo lo haces porque en el fondo quieren hacer lo mismo.

Luego está el trabajo. Si tuviste suerte en los tiempos de crisis tendrás un puesto medio con un salario medio. Pensarás que cómo vas a dejar algo que te ha costado tanto conseguir, pero lo cierto es que lo único que hace ese trabajo es cansarte de él (y bueno, ayudarte a comprar cosas caras que realmente no necesitas).

Se sincero y recuerda qué piensas los domingos por la noche...

Deberás plantearte si de verdad estás dispuesto a dejar pasar tus mejores años por un trabajo que no amas y que no te asegura nada más que dinero en tu cuenta a fin de mes. Eso si tienes la suerte de que no te despiden un día sin avisar, claro.

Estas son las 3 zonas de mayor resistencia para los cambios llegada la treintena, y van a ilustrar perfectamente cuál es el límite de tu zona de confort. Más allá de ese límite, está lo que de verdad quieres. Vivir viajando.



Vivir viajando y haciendo voluntariados pasados los 30 - Worldpackers - mapa con avión y brújula 

Vivir viajando con Worldpackers

Tenemos mucha suerte de vivir en esta época de colaboración global. Hace 10 años no podíamos imaginarnos viajando de las mil maneras que hay ahora mismo, por lo que es nuestro deber, entre comillas, aprovecharlas primero para luego mostrárselas al resto del mundo.

Todos hemos tenido una vida antes de dar el salto. Todos los trabajos que has tenido, las experiencias con las personas, los fallos y los aciertos, es el material perfecto para poder usarlo en el nuevo paradigma de colaboración. Aquello que para ti era un hobbie para otra persona puede convertirse en alguien cualificado en determinada materia, eso que llevabas a cabo por rutina es una oportunidad de colaborar con quien lo necesita. O simplemente tus ganas de ayudar y hacer cosas nuevas significa encontrar a una persona comprometida con lo que hace.

Por eso Worldpackers es una de las mejores maneras de comenzar una nueva vida de viaje, ya que te permite utilizar todo lo que ya sabes y ponerlo al servicio de otros. Es un intercambio de lo estrictamente necesario, tu cubres tus necesidades de alojamiento y comida, y quien te aloja cubre las necesidades para su negocio.

Pero va más allá de todo eso

Una de las primeras barreras que hay que romper al comenzar una nueva vida es saber qué vas a hacer, ahora es mucho más fácil, ya que cada 2 semanas o cada mes puedes estar haciendo una cosa distinta con los voluntariados, depende de tu ritmo vital. Vas a poner a prueba todo lo que has hecho este tiempo atrás con la cantidad de cosas que podrás practicar y aprender siendo un voluntario.

Además tiene una ventaja enorme respecto al viajar como un turista, conocerás de primera mano a personas que viven en el lugar al que vayas, su vida, su realidad, de una manera distinta que si fueras de hotel en hotel. Vas a hacer amigos increíbles allí donde estés, personas que viajan como tú, que piensan como tú y sobre todo, te vas a sumergir mucho más en la cultura local, cosa que de otra forma sería más difícil. Todo eso, a cambio de hacer algo que ya hacías por dinero antes.

Sinceramente pienso que las experiencias no pueden comprarse con dinero.

Nueve meses después de vivir viajando y haciendo voluntariados pasados los 30

Camino a los 33 años, ya han pasado 9 meses desde que decidí hacer el cambio y comenzar una nueva vida. No puedo mentir diciendo que fue fácil dar el paso, pero después de unos cuantos voluntariados a mi espaldas, muchísimas experiencias, 2 países recorridos a ritmo lento, una lista de amigos que cada día crece allá donde voy y la sensación de estar haciendo lo que de verdad quería hacer, me doy cuenta que mereció la pena. Que nunca es tarde para cambiar, aunque a tu edad se supone que debas estar haciendo otras cosas.

En el momento que dejes de escuchar lo que dice tu alrededor podrás escucharte mejor a ti mismo, serás capaz de entender que nunca es tarde para un nuevo comienzo. Estás en el momento perfecto y existen todas las facilidades para hacerlo.

¡Qué viva la crisis de los 30!


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Alejandro

Sep 28, 2019

Viajo, fotografío y escribo. A veces a ritmo lento, a veces salvajemente, depende de la época. Lo dejé todo pasados los treinta para reconectar co...


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