Cómo transformé una cancelación de pasajes en una oportunidad

¿Te imaginas que la aerolínea te cancele los pasajes a menos de un mes del viaje tan esperado? ¡Te cuento como convertí un gran fastidio en muchas sonrisas!

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Si llevas mucho tiempo viajando ya debes de haber experimentado un cambio o cancelación de vuelo, si no es así creo que has tenido un poco de mala suerte o quizás buena - pues todo depende de cómo lo veas. 

Al principio puede ser un gran fastidio que será difícil de procesar. Pero... ¿Qué sucede luego? ¿te quedas o buscas alguna alternativa y te vas?

En este artículo te contaré mi experiencia: sobre los cambios y finalmente la cancelación de los vuelos. Te compartiré cómo un sentimiento de tristeza se trasformó en el contagio de muchas sonrisas y risas.

Un cambio en el itinerario de vuelo



Luego de haber comprado los pasajes y de asegurar mis destinos hacia Costa Rica, California y Cuba, un sentimiento de completitud me invadió y motivó mi deseo de vuelo. Visitaría a viejos amigos, una amiga que conocí durante un voluntariado de Worldpackers y me aventuraría a conocer la cultura, tradiciones e historias de esos lugares. 

Si el viaje fuese una check-list, yo diría que con los pasajes ya estaba todo casi más que listo, porque la improvisación siempre estará despierta para sorprendernos... a mí, me sorprendió un mes antes de irme. 

Un cambio en el desequilibrio de vuelo, es un cambio de aire

Compré los pasajes con 5 meses de anticipación, había encontrado un low cost, y quedé muy contenta con ello. Pero los siguientes meses antes de que el avión despegase, fui notificada más de unas 10 veces de cambios en el itinerario de vuelo. 

Recuerdo que preguntaba si eso ocurría de manera frecuente, si a muchos viajeros les sucedía con tal intensidad. 

Supongo que un cambio de este estilo es un gran desgaste: físico y emocional. 

Son horas y horas hablando y esperando detrás de un teléfono, repitiendo la misma historia a diferentes personas. Me acuerdo de estar noches y no resolver absolutamente nada... si de algo sirvió supongo que fue el ejercicio de la paciencia, sospecho que me estaban poniendo a prueba.

En los cambios surgieron agregados de escalas - muchos por cierto, horas no pensadas para estar en un aeropuerto - un día entero, que por suerte conseguí que me alojarán el un hotel para poder descansar allí. 

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Finalmente fui notificada de la cancelación a menos de un mes de irme, cambio que fue explicado por el motivo de que la aerolínea dejaría de viajar a Cuba (por asuntos políticos y sanciones). Obviamente no tenía dinero para comprarme un pasaje en ese fecha, lo precios eran de locos. 

Fui audaz, cambié lo que pude cambiar y me aventuré a un viaje que jamás me hubiese imaginado vivir. Iba a ir a Costa Rica como en un principio había pensado, y luego, como me habían agregado en uno de sus cambios una escala en El Salvador, dije que la vuelta la tendría desde ese país. De Uruguay a Costa Rica, de El Salvador a Perú, de Perú a Colombia y de ahí a mi casa en Uruguay. 

El segundo de enero llegué a Costa Rica, me encontré con mi amiga y compartimos un camino de encuentros increíble. En febrero levanté los brazos al cruzar la frontera de Sixaola con Panamá. Viaje a Guatemala, y terminé yendo a Chiapas México solo porque un viajero al escuchar mi historia dijo que tenía que ir ahí. 

En marzo viajé a Guatemala una vez más, y luego de dejarme llevar al contemplar sus lagos, volcanes, y personas, la vida me llevó a El Salvador (mi penúltimo destino antes de Lima - Perú). Todo ese tiempo de caos e incertidumbre me pregunté:

  • ¿Por qué me cancelaron los pasajes, el destino, a último momento? 
  • ¿Qué sucede? 
  • ¿Me tengo que ir? 
  • ¿Me tengo que quedar?  

Mientras tanto en mi libreta viajera escribía: 

Siempre me resultó curiosa la manera de “empezar de cero”, es que no existe representación que la haga visible y palpable entre los dedos. Cero: la infinitud en su máxima expresión. Supongo que es comenzar nuevamente, olvidando, o no teniendo en cuenta los resultados negativos anteriores. O considerándolos lejanamente, para cruzar el umbral de este “número” y visualizar los positivos.

¿Han escuchado sobre el peso del pasado? ¿Qué la mochila no debería de llevarse atrás sino adelante? 

De esa forma vemos y construimos una experiencia más rica, con lo aprendido y desaprendido, poniéndolo al frente para que el encuentro sea aún más nutritivo. En cambio yo buscaba mi balance con una mochila delante y otra atrás, haciendo equilibrio sin poder mirar mis pies.



En la mochila delantera, cargaba con la libertad de la bella California, con la sabiduría del antiguo Perú y con el aprendizaje del gigante Brasil. Por suerte me conocía viajando sola, y al mismo tiempo me desconocía dándome la oportunidad de volverme a conocer. En cambio, la mochila trasera cargaba unos miedos y prejuicios que se colaron de los otros, de los dichos, pero que con los paso se fueron descomponiendo. 

Asiento 29D, siempre que se pueda ventanilla para contemplar hasta la noche, las luces de la ciudad incandescentes y brillando a lo alto. Empiezan los deseos de vuelos, que añoran los reencuentros y encuentros, empezaba la magia y la ridícula idea de creer que la cancelación fue por algo aunque cueste creerlo.

Las cosas la mayoría de las veces no suceden como pensamos… a veces son mejores.

Si te sucede un cambio de vuelo:

  • Intenta hablar con la aerolínea, conservando la paciencia en el momento que negocias lo más favorable para ti.
  • Si hay una cancelación, será por algo aunque te cueste creerlo. Busca si puedes continuar con ese destino, o mejor: busca otro jamás pensado. 
  • Confía en tu intuición, respira y has nacer a tu calma. No te culpes, estás cosas suceden.


¡Vale aprovechar la oportunidad!

No solo viajé por países que jamás hubiese imaginado ir, sino también barrí prejuicios que comúnmente hacen de ellos. No solo me fui sin querer... sino que me quedé con ganas de quedarme en esos destinos inimaginables.

La vida improvisa y ahí está su magia. Ahora, lo único que puedo esperar, es intentar volver a cada uno de eso lugares, que me recibieron e hicieron de mi una mejor persona. 

Al final o al comienzo, los cambios siempre están...depende de cómo los apreciemos. 



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